Cómo estar juntos

Desdramatizar a través del humor negro
Cómo estar juntos propone un cruce de temporalidades en el que una familia lucha por sobrevivir unida entre secretos y reproches. Una obra donde el futuro llegó, hace rato.
El presente: un espacio cerrado, contrafrente y claustrofóbico. Una madre que sufre un cáncer muy avanzado se desespera por el futuro de Nina, su hija autista. La López, vecina de toda la vida, es el único lazo con el afuera y “autora intelectual” de los planes para ubicar a Nina con ideas que resultan tan descabelladas como siniestras.
Esta trama ideada por Diego Manso sería insoportable si no fuera por la cuota disruptiva de humor negro que maneja. Las vecinas charlan con un registro que busca en el costumbrismo de barrio ciertas inflexiones líricas. Allí, donde todo se desarrolla de manera tranquila, surge la tragedia y se impone sin dilación. Parloteando de tonterías, deciden casar a la nena con “alguien como ella” y ahí aparece Andresito, interpretado por Julián Vilar, “El Monguito”, como lo conocen en el barrio. Nina, inmanejable y frágil en la máscara de María Inés Sancerni, es conducida a diversos destinos uno peor que el otro. La escena en que los chicos se conocen es paradigmática del humor y crueldad de Cómo estar juntos.
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