Claudio Tolcachir

De Boedo a París
De cómo un grupo, Timbre 4, que comenzó en una casa chorizo, se convirtió en una rara avis del teatro alternativo global
PARIS.- Tomemos un parámetro como para entender la cosa. El diario Le Monde dijo: "El Festival de Otoño tiene un triunfador: Le cas de la famille Coleman". El extenso artículo sobre la obra de Claudio Tolcachir fue titulado así: "Una familia explosiva triunfa en el teatro Rond-Point".
Tomemos otro: No hay forma de conseguir entradas. Durante un mes, hasta el sábado próximo, están haciendo 6 funciones semanales en una de las salas más importantes de París.
Ampliemos el foco para entender que la movida de los chicos de Timbre 4 no sólo pasa por Coleman : mientras realizan las funciones están ensayando una nueva obra, El viento en un violín , que estrenarán en pocos días en la Maison des Arts Créteil, otra sala de París. Al mismo tiempo, algunas de las 22 personas que forman parte del equipo van de una ciudad europea a otra (hoy, Madrid) con Tercer cuerpo , otra obra de esta factoría escénica nacida en el barrio de Boedo.
Reparemos en una anécdota: el Théâtre du Soleil les abrió los containers de Les Ephémères , aquel maravilloso viaje escénico de Ariane Mnouchkine que se presentó en Buenos Aires, para que usen y dispongan de ellos mientras el nuevo espectáculo esté de viaje por Europa.
Ahora a sentarse acá, en una de las puertas del prestigioso Maison des Arts Créteil. Después de presenciar un ensayo de El viento en un violín , charla con Claudio (el mismo director de Agosto, condado Osage y Todos eran mis hijos) tratando de explicar qué es todo este delirio.
-¿Qué es todo este delirio?
-Es algo rarísimo. Yo sentía que el límite del lenguaje iba a ser muy grande y que no daba para hacer tantas funciones durante todo un mes. Pero, no. Parece ser que hay algo que les llamó mucho la atención.
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Comentarios
actuada en el teatro del Rond Point, del cual somos espectadores asiduos desde hace décadas.
La historia de la familia Coleman, de Claudio Tolcachir, era para nosotros un imperdible y, para
tener buena ubicación en la sala, 1a o 2a fila, telefoneamos para reservar muy de antemano -un
mes antes-, pero desagradable, insólita sorpresa: ¡no quedaban entradas! Hasta el día de hoy
nos resulta incomprensible: tal vez amigos, familiares e hinchas de la troupe argentina dispersos
a través de toda Europa se organizaron para copar el teatro durante todas las funciones....
Hemos sobrellevado nuestra decepción, y esperaremos que vengan de vuelta a París, y ver lo que
pasa