Claudio Tolcachir: La omisión de la familia Coleman

Un clásico del off
“La omisión de la familia Coleman”. La obra cumplió cinco años y goza de excelente salud. Se dio en 17 países. Ahora está en París, con éxito de público y crítica. “Escribí la obra muerto de vergüenza, probando”, recuerda Claudio Tolcachir. Un raro fenómeno.
Lo que empezó como un juego de improvisaciones entre amigos se convirtió, cinco años después, en un fenómeno teatral que ya lleva recorrido miles de kilómetros alrededor del mundo, cosechado decenas de premios y la admiración de un público que hizo de La omisión de la familia Coleman , un verdadero clásico, casi de culto.
Aquella primera obra que Claudio Tolcachir escribió y estrenó en agosto de 2005 en su casa teatro, un viejo PH de Boedo, hoy brilla en París, en el prestigioso Theatre du Rond Point, con la aprobación de los críticos parisinos más exigentes. En el medio, pasó de todo: festivales internacionales, premios, giras. De América a Europa, la obra se presentó en 17 países, tan lejanos de su Boedo natal como Alemania o Bosnia, donde los espectadores siguieron con subtítulos el derrotero de esta familia como propia. En un debate posterior a la función, en Dublin, alguien preguntó si se habían inspirado en una familia irlandesa. Es que ese microcosmos que forman la abuela, la madre, los cuatro hijos (a los que se suman el médico y el remisero), parece contener todas las miserias y fantasmas que podrían acechar a cualquier grupo familiar en muchos rincones del planeta.Por lo menos, eso ha demostrado el itinerario de la obra que nació concebida más desde la pasión que desde la razón.
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