Chicago

Chicago, un musical que sigue intacto
La pieza de Bob Fosse continúa siendo un engranaje casi perfecto de música y coreografía de altísimo nivel
Las comparaciones son odiosas. Sí, por eso este comentario crítico sobre Chicago tratará de mantenerse alejado de ellas; básicamente para no ser odioso, pero también porque esta cronista no tiene con qué comparar. Ergo, ésta es una mirada virgen sobre este musical.
Así las cosas, no se puede comenzar diciendo otra cosa que, con sus 35 años a cuestas, Chicago es una belleza coreográfica y musical tremendamente moderna. Es que esta obra casi perfecta de teatro musical bien pudo haber sido escrita ayer. No sólo por la temática que toca, sino por la música (sin haber visto nunca el musical es muy fácil descubrir allí a más de un hit) y por el trabajo coreográfico, que es de una sensualidad apabullante. No hay que ser un experto en Bob Fosse para descubrir su estilo en el movimiento de caderas, de brazos y muñecas, y en el vestuario con negras transparencias y, como mucho, algunos fatales rojos labiales.
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