Chicago

Como cantábamos y bailábamos ayer
Crítica “Chicago”. El musical de Fosse y Ebb regresó a la avenida Corrientes con idéntica puesta y nuevos intérpretes.
Incomprensiblemente, cuando Chicago se estrenó en los ‘70 en Broadway fue un exitazo, pero las críticas fueron mixtas. El musical de Fred Ebb y Bob Fosse contenía asesinato, codicia, corrupción, deslealtad y delirios de grandeza, y era un seguidilla de hits musicales. La asociación entre Ebb y el músico John Kander alumbraría, antes y después, más clásicos -muchos escritos para Liza Minnelli o Chita Rivera-, como Cabaret y El beso de la Mujer Araña . Evidentemente era gente que sabía lo que hacía.
Chicago tiene un timing interno, preciso. Y exige, demanda un swing preciso para alcanzar el clímax en escena, como en algunas canciones como Tango del pabellón , que son como un clic: a partir de allí, el espectador se siente envuelto en un clima de extraña alegría y seducción, de podredumbre chic .
La obra transcurre en la ciudad del viento, por los años ‘20, en el pabellón de mujeres de una cárcel, donde Velma es la estrella -mató a su hermana y esposo, cuando los pescó in fraganti- y Roxie está por sacarle el primer lugar en la escena -asesinó a su amante-.
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