Volver a la vida


Un alarde de lujo y creatividad

Es impecable el music hall concebido por el talentoso Walter Soares

Considerar que todos los music hall son parecidos sería un pre-juicio que quedaría descalificado al presenciar este espectáculo que preside Walter Soares, ya que desde el primer número queda expuesto que imperan el buen gusto y la búsqueda de la excelencia. También están, por supuesto, la prestancia de las vedettes, el humor, el logrado travestismo, las coreografías solistas y de conjunto, la música y la fonomímica perfecta, recurso que permite recrear a Eladia Blázquez, Tita Merello, Chavela Vargas, Tina Turner y Edith Piaf, temas que se mezclan con otros de resonancias latinoamericanas, sin que falte el radioteatro.

Toda una galería de personajes, definidos por la experiencia que Soares rescató de su trabajo con el grupo Caviar, que se vuelcan sobre el escenario. Y si todo esto resulta conocido, no lo es el cuidadoso tratamiento que Soares imprimió en primer lugar a las vedettes, atractivas profesionales que lucen sus cuerpos en una exquisita rutina, delicada y elegante, lejos de todo concepto burdo y vulgar. Lo mismo sucede con el elenco masculino, travestido en la mayoría de los casos, que se integra a los números en forma impecable.

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