Sweeney Todd, el cruel barbero de la calle Fleet

Un brillante barbero asesino
Julio Chávez y Karina K son los pilares de este Sweeney Todd que le hace honor a la complejidad de Stephen Sondheim
Hay algo que Sweeney Todd, el cruel barbero de la calle Fleet no es: una obra fácil. Por un lado, porque aquella mítica puesta de Harold Prince con actuación protagónica de Angela Lansbury ( La reportera del crimen ) ha quedado en el imaginario de quienes tuvieron la oportunidad de verla. Y si no, gran parte del público probablemente conozca la película de Tim Burton, donde Johnny Depp hacía de las suyas. No obstante, más allá de estas comparaciones, la principal dificultad a la hora de montar cualquier versión de Sweeney Todd la plantea la propia partitura musical de Sondheim, cuyos intervalos y armonías inesperados no facilitan en nada la tarea de los intérpretes, tanto vocales como instrumentales. Es más: jugando con la metáfora, podríamos afirmar que Sondheim extiende a sus artistas la perversidad de Todd con sus clientes.
La historia de este particular barbero proviene de una intrascendente obra teatral inglesa que ha llegado al cine en dos oportunidades pero que se volvió verdaderamente célebre luego de su estreno en la cartelera de Broadway. Allí se ve el regreso a Londres de un vengativo barbero que vuelve para recuperar a su familia, robada por la impunidad y la corrupción de un malvado juez.
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