Leonor Manso: Incriminados


“No me gusta encasillar al público”

Actúa junto a Cecilia Roth bajo la dirección de Mercedes Morán en plena calle Corrientes. Pero ahora también llega a otro escenario con un texto complejo. Dos facetas de una actriz completa, apasionada y honesta.

Leonor Manso saca de una carpeta verde el texto de la obra de teatro Incriminados, de Peter Handke, y muestra páginas, monólogos enteros, personajes indefinidos y ninguna acotación del autor. La obra no marca acciones, no define el espacio ni el tiempo, y deja todo librado a la interpretación del director. Entre tantas palabras, aparecen en lápiz algunas anotaciones de la actriz, que este año vuelve a la dirección y decidió regresar con un texto complejo.
De todas formas, ella ya está acostumbrada a los desafíos: se animó a versionar Antígona, la tragedia de Sófocles, y actuó en 4.48 Psicosis, de Sarah Kane, una pieza que habla del suicidio, entre algunos de sus últimos trabajos. Con todas sus energías puestas en el arte, Leonor divide su tiempo entre su participación en el espectáculo Amor, dolor y qué me pongo, que dirige Mercedes Morán, y el estreno de este espectáculo, que la llevó a indagar en preguntas existenciales.
“¿Ves? ¡Toda la obra es así!”, dice Leonor Manso y empieza a pasar las páginas del texto. “Es difícil ponerlo en acción, en un hecho teatral. Pero cuando uno se encuentra con un texto así, se apasiona muy rápido. Me encantó lo que dice Handke. Habla de otro cuento, de la inocencia”, explica la actriz, rodeada de sus apuntes, a una semana del estreno en el Centro Cultural de la Cooperación, pero con la tranquilidad que le da tanta experiencia.

−¿De qué trata Incriminados?
−El autor se hace una pregunta existencial. Dice que habría que ponerse a pensar para qué estamos acá. Que la vida es prestada, damos una vuelta y nos vamos, pero se pregunta para qué venimos, que es el gran interrogante de la filosofía y por lo tanto, la gran pregunta humana. Y uno tiene que encontrar la respuesta. Los personajes aparecen de repente, cuentan cómo fueron creciendo y se transformaron en seres sociables, como un gran mérito. Y eso que ser seres sociables incluye pagar cuentas.

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Como actriz y como directora

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