Karina K: Sweeney Todd


La novicia rebelde

Empezó como un nombre fundamental del under porteño de los años ’80, nocturna y talentosa, amiga de Batato Barea, cantante ocasional de blues. Pero pronto debutó en el teatro comercial junto a Ricardo Darín y Susana Giménez en Sugar, y entonces Karina K demostró el arco de su talento y su capacidad de adaptación: bailarina notable, comediante infalible, cantante eximia que, sin embargo, es capaz de ponerse en la piel de la peor voz lírica de la historia, la de Florence Foster Jenkins, cuando hace poco la interpretó para Souvenir. Ahora brilla como la señora Lovett en Sweeney Todd, el thriller musical de humor negro en el que acompaña a Julio Chávez. Y en charla con Radar, cuenta su experiencia en España, los consejos de Darín y las tardes con Batato, y asegura que sus veinte años de budismo la ayudan a desapegarse de la vanidad y entrar en los personajes con fluidez.

Karina K habla con énfasis y flores. Tiene una oralidad perfumada, de colores estridentes y de sonoridad ambigua: por momentos pareciera que está cantando. Llamativo: la actriz, que ahora interpreta a Mrs. Lovett en el musical Sweeney Todd, apunta exactamente a ese pasaje prácticamente indivisible entre el cantar y el hablar cuando tiene que esgrimir por qué Stephen Sondheim, compositor de la obra, es un genio: “El se centra en la música contemporánea, con algunos retazos de Chopin, de Mozart, de Verdi, habaneras tiene... Hace un retazo dentro de esa locura ficticia que mezcla. Todo lo que canta Mrs. Lovett, cuando lo llevo a la voz hablada, vira natural. No tuve que tensar en nada, sólo transitar la partitura y el devenir de vivirlo y experimentar las notas y esos colores desde lo grave oscuro rasposo hasta lo hiperagudo histérico”, canta Karina, fascinada por la obra que la ocupa en este momento, para cuyo aprendizaje estuvieron entrenando –ella y Julio Chávez, nada menos que el otro protagonista en cuestión– dos meses. Y sólo con las partituras.

Sin embargo, no es sólo eso lo que Karina se lleva del trabajo al hogar, por decirlo de alguna manera. En esas palabras floridas pareciera estar espolvoreado también el genio multicolor de Renata Schussheim, encargada del vestuario de Sweeney Todd, de sus harapos y vestidos colorados, de su pelo naranja, de alguna que otra pluma en la cabeza. Y bueno, una chica fogueada en la vanguardia teatral argentina de los años ’80 no puede ser tan tajante respecto del arte y la vida. Aunque, a no exagerar: Mrs. Lovett y Karina K no se parecen en casi nada. El personaje de Sweeney Todd es una pobre mujer apremiada económica y psíquicamente por la Londres victoriana, que maneja una especie de panadería en la que se ofrece una comida asquerosa. La cuestión es que de repente vuelve él, Sweeney, interpretado por Julio Chávez, un barbero decidido a hacer justicia por navaja propia contra los que le robaron a su familia y lo llevaron a la cárcel. Ese es el objetivo final, el ministro, el malvado raptor de su hija y su esposa, pero en el camino el barbero se engolosina y va degollando a todos los que pasan por su barbería. Ella, la desquiciada Lovett, sugiere un destino para esos cuerpos: que sean la materia prima de sus pastelitos. Ñam ñam.

Más en Radar

Comentarios

Entradas populares de este blog

Andrea Gilmour

Raúl Baroni, Lorena Romanin y José Maldonado: Bernarda Alba al desnudo, Julieta y Julieta, y Estúpidamente Medea

Maruja Bustamante: Una forma más honesta