Rafael Bruza: Todas tus muertes

Un sainete de enfermedades
Convocado por Pablo Bontá, director de la Compañía Buster Keaton, el actor y autor compone un personaje que decide darle un sentido a su vida brindando conferencias esclarecedoras sobre todas las potenciales causas y variantes posibles de muerte.
Actor y también dramaturgo (es autor de El cruce de la pampa, Rotos de amor y Tango turco, entre otras obras), el santafesino Rafael Bruza nunca se imaginó que escribiría una obra sobre la enfermedad y la muerte, tal vez, porque como él mismo lo aclara en conversación con este diario, “eso pertenece a la esfera de los temas molestos, dado que implica o un sufrimiento o una interrupción de lo que debería ser la normalidad de la vida”. El caso es que, convocado por Pablo Bontá, director de la Compañía Buster Keaton, Bruza no solamente aceptó el desafío de escribir la obra en colaboración con él sino que le puso el cuerpo al personaje. La pieza, que puede verse los sábados a las 20 en el Centro Cultural de la Cooperación (Corrientes 1543), se titula Todas tus muertes y es, según define el propio Bontá, “una especie de sainete del siglo XXI”. Acompañan al actor Eleonora Pereyra y Héctor Segura.
El punto de partida para la escritura conjunta fue una imagen que persiguió al director durante varios años: un conferenciante que se explaya acerca de las enfermedades existentes en la actualidad y de las múltiples formas en que una persona puede encontrar la muerte. La pregunta acerca de cómo sería el propio final llevó al director a imaginar un personaje que, conviviendo con todas las enfermedades posibles, decide darle un sentido a su vida brindando conferencias esclarecedoras sobre todas las potenciales causas y variantes posibles de decesos, auxiliado por estadísticas e imágenes filmadas.
Esperanzado en volver a vivir plenamente recuperando a Blanca Luz, el amor de su vida, el protagonista, Francisco Hayes, siente la necesidad de divulgar en sus conferencias los más variados modos de prevención capaces de conjurar toda enfermedad existente. Así, intenta informar a los espectadores sobre los posibles peligros que los acechan, sin olvidar todo tipo de accidente o enfermedad, aun las aparentemente erradicadas. Como Francisco padece todas las enfermedades existentes, conviviendo en su cuerpo en delicado equilibrio, su labor consiste en exponer públicamente los males que lo aquejan. Para brindarles un marco a estas charlas Bontá y Bruza recuperaron del olvido un plan quinquenal de medicina preventiva implementado en la década del ’40 llamado Alerta, que en su momento prometía que un verdadero ejército de médicos y enfermeras recorrerían todos los rincones de la patria: “olvidado por los sucesivos gobiernos de turno, Alerta subsiste en la obra pero sin presupuesto ni médicos, con apenas un camillero y una enfermera acompañantes del conferencista”, detalla Bruza.
–¿Cuáles fueron las motivaciones que los llevaron a escribir una obra sobre la enfermedad?
–Cuando me convocaron para escribir para la Cía. Buster Keaton, Bontá ya tenía el tema; es más, tenía hasta el título. Para mí un prodigio, porque tardo más en encontrar un título que en escribir una obra. Personalmente no creo que se me hubiera ocurrido escribir sobre un tema así. Creo que pertenece a esa esfera de temas molestos, dado que implica o un sufrimiento o una interrupción de lo que debería ser la normalidad de la vida. Sin embargo, se dice que el estado natural del hombre no es la salud sino la enfermedad. Y manifiesta o en estado latente, convivimos con ella. Claro que pensar obsesivamente en esto lleva de la realidad de la gripe A a la paranoia colectiva. Quizás por estas razones, el teatro ha tocado pocas veces este tema.
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