Fernán Mirás

“A veces firmo autógrafos como Fabián Vena”
Fernán Mirás, el enamorado incondicional de Gabriela Toscano en Para vestir santos explica que, más allá del rating, lo suyo es el perfil bajo, tanto que, de vez en cuando, deja que lo confundan con el protagonista de Caín & Abel.
Es posible cruzarse a Fernán Mirás en el subte o caminando por Plaza Italia. Y es posible que el actor tenga la mirada perdida o no salude a algún conocido que se le cruce por la calle. Son todas posibilidades, pero esa es la sensación que transmite el actor. “Un colgado”, como se define –y vale aclarar, muy simpático–, que alguna vez decidió pintar, que después se volvió actor y a quien en el último tiempo le dieron ganas de escribir. Hace 23 años que vive de la actuación y, sin saber cómo, logró esquivar el acoso popular y la fama. Y eso que en 1993, con 21 años, interpretó en cine a la leyenda del rock Tanguito, y esa combinación de rockero y artista bohemio apasionado por su musa, lo convirtió, al menos por un tiempo, en lo más cercano a un rockstar. Tango Feroz fue un fenómeno, con más de 1,4 millón de espectadores, un récord para aquella época. Por ese entonces, a Mirás se le hacía difícil caminar por la calle. No por colgado, sino por el acoso de sus fans.
Más en Tiempo Argentino
Comentarios