Agustín Alezzo
Prepotencia de trabajo
A punto de estrenar nueva sala y un nuevo espectáculo. También dirigirá una obra de Gorostiza.
No concibo mi vida sin el trabajo. Creo que si tuviera que dejar de trabajar me muero.
La sala El duende tuvo que cambiar de espacio. Allí enseñé y ofrecí obras durante cuarenta años. Estoy a punto de estrenar, en el nuevo lugar, un espectáculo: dos obras cortas, El largo adiós de Tennessee Williams y Voces de familia de Harold Pinter. Dos textos que se conjugan muy bien: tratan el mismo tema, pero son opuestos desde el punto de vista escénico. Y eso es lo atractivo: en el contraste, lograr una unidad. Las obras aluden a la desintegración familiar y no hay intervalo: encontré la manera de unirlas. La unión forma parte del espectáculo.
Gorostiza, mire usted, con noventa años, ha escrito una nueva obra. Me llamó por teléfono y me pidió que la dirija yo: para mí, es un honor. La leí y me encantó la pieza: la vamos a hacer en enero. Con Daniel Fanego, Emilia Mazer y una actriz que estamos buscando. Será en algún teatro de la avenida Corrientes y se va a llamar Vuelo a Capistrano. Gorostiza tiene, para cada una de sus obras, una estructura muy precisa; y un lenguaje específico para cada personaje de esa obra. Nunca suena mal el texto que pone en boca de un protagonista. Tiene un oído especial. La obra tiene un bello mensaje, muy vital.
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