Mónica Villa
Mónica Villa
“No me gusta llamar la atención”. La actriz se define como “una gran tímida”. De chica quería ser veterinaria, pero su vocación fue más fuerte. Tanto, que un día se animó a despertar a Alejandro Doria para pedirle trabajo.
Su tono suave, su reconocida media voz y su cruda definición de “soy una gran tímida” invitan, cuanto menos, a la sorpresa, cuando cuenta la anécdota previa a su debut en TV, tras ocho años de transitar el circuito off. “Todos me decían ‘dale, tenés que trabajar como actriz profesional’. Entonces conseguí el teléfono de Alejandro Doria, porque sabía que estaba buscando gente para hacer Chantecler. Y lo llamé a las 7.30 de la mañana: ‘¿Quién habla?’, preguntó con voz de sueño. ‘Mónica Villa’. Silencio. ‘¿Mónica Villa?¿Nos conocemos?’. Tomé coraje y le dije: ‘No, lo llamo para pedirle trabajo señor Doria, porque soy actriz’. Silencio. ‘Andá a verme a ATC mañana a las 11’. Mucho más adelante, me contó que ese día, cortó y anotó: ‘Mónica Villa, la voy a matar’ y que al día siguiente le dijo a su asistente que ‘cuando venga una tal Villa la vamos a reventar, yo estaba muerto de cansancio y me despertó’. Pero como no sabía nada de eso, fui”, dice ahora, la que con el tiempo se convirtió en una de las actrices fetiche del director de Esperando la carroza.
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