Mercedes Morán, Javier Daulte, José María Muscari y Natalia Geci: Feizbuk, The box, Proyecto Vestuarios, y Amor, dolor y qué me pongo
Un mismo escenario para todo un abanico de posibilidades
Mercedes Morán, Javier Daulte, José María Muscari y Natalia Geci cuentan cómo arribaron a sus propuestas con un diseño de producción cambiante, que toma la aparente fragmentación para encontrar una narrativa que se va completando con cada puesta.
Si –como suele decirse– las crisis representan oportunidades únicas para desarrollar la creatividad, en determinados ámbitos la sobreabundancia también puede ser motivo necesario para agudizar el ingenio. En una oferta cultural de magnitud como la que muestra la cartelera porteña –ubicada al mismo nivel que la de Londres, Nueva York o Madrid–, aquellos que trabajan en el teatro se tropiezan siempre con el mismo de-safío: ¿cómo hacer para acaparar la atención del público entre las más de 400 obras teatrales que se estrenan anualmente, en las casi 200 salas –entre comerciales e independientes– que existen en la ciudad de Buenos Aires? En esa intensa actividad teatral, que incluye una cifra estimada de cuarenta mil personas estudiando teatro en institutos privados y públicos, la calidad de la puesta como “gancho” de atracción se convirtió en condición, pero no en motivo suficiente. Así, las propuestas no tradicionales en su estructura se convirtieron en una nueva ola que invade tanto el circuito comercial como el independiente.
Hoy, la originalidad es un plus que cotiza alto en el ámbito teatral. Y no se limita únicamente al ingenio que se pone en marcha arriba del escenario, sino que también se extendió al marco que contiene a una obra y que termina de darle sentido a la puesta. En el activo panorama porteño, actualmente conviven en la cartelera una serie de piezas que se asemejan por coincidir en un diseño de producción atípico, donde una misma obra o nudo dramático es interpretado en paralelo por diferentes elencos que rotan por día o función, según la búsqueda que persigue cada proyecto. Un recurso que, con sus matices, es mucho más que un intercambio de actores o actrices.
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