Los talentos

Dos tipos inteligentes
“Los talentos”. La obra cuenta sobre dos jóvenes muy cultos e inclinados a la inacción. Hasta que llega una señorita...
Un sábado a la noche dos pibes de veintipico juegan con versos alejandrinos y reducen los hiatos a diptongos. ¿La sinalefa se da cuándo las vocales concurrentes son átonas? Este es el uni-verso inteligente y excéntrico de Los talentos , la obra de Agustín Mendilaharzu y Walter Jakob. Lucas e Ignacio están encerrados en un departamento al resguardo de la antigüedad del conocimiento enciclopédico, y no se te ocurra hablarles de Internet o de esa vulgaridad llamada teléfono celular .
Basta que se mencione la tecnología para que ellos vayan corriendo a leer al Arcipreste de Hita.
Los talentos es, ante todo, un trabajo de expansión de la lengua. No es una obra para ver con dos horas de sueño ni bajo el influjo del cometa mundialista. El texto exige, porque es un ejercicio de precisión que implica un esfuerzo de este lado del escenario. Con diálogos calibrados en la aspereza y teñidos de un humor que no es ingenuo ni familiar, los protagonistas se comunican con más de 50 palabras, pero parecen haber perdido todo contacto con la realidad. Pedro, el inquietante tercer cohabitante de la casa, quiere convencerlos de sacar al mundo lo que hacen esos dos holgazanes que nunca trabajan para el reconocimiento.
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