Los reyes de la risa


Alcón-Francella: amigos son los amigos

En Los reyes de la risa, dos actores emblemáticos se ven las caras lidiando con un texto que no parece haber sido la mejor elección

Manuel (Alfredo Alcón) y Goyo (Guillermo Francella) son dos grandes comediantes que trabajaron juntos durante 25 años ("25 años y dos meses", corrige el personaje de Alcón a su sobrino, papel a cargo de Peto Menahem). En sus días de gloria, uno de ellos, abruptamente, dijo basta. Las diferencias de arrastre, producto de sus personalidades distintas, más la falta de explicación del motivo de la separación hicieron que naciera entre ellos el silencio y el rencor.

Vueltas de la vida, luego de diez años, se vuelven a encontrar porque un programa de TV quiere rescatarlos del olvido (aunque Manuel, muy de vez en cuando, haga algún bolo por ahí, que mantiene viva su ilusión). De buenas a primeras, no les queda otro remedio que procesar el rencor, ponerle palabra a lo no dicho y superar el pasado. El costo es alto. Más teniendo en cuenta que el presente no les sonríe y el futuro es un mañana con luces que se van apagando.

Así se podría sintetizar la columna vertebral de Los reyes de la comedia. En esta comedia dramática de Neil Simon, se abordan las típicas situaciones de teatro dentro del teatro y la no menos típica, compleja y melancólica situación de la tercera edad en medio de algunos diálogos muy logrados y un final previsible porque, de última, amigos son los amigos.

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