Bernardo Cappa
Cuando los dramaturgos se ponen los cortos
Bernardo Cappa cuenta las preliminares de su partido contra el equipo alemán, como parte de un curioso intercambio cultural
Comienza Uruguay- Ghana. Los televisores de la redacción están en cadena. Todo es fútbol y, como dirá el entrevistado, hasta las medialunas viene con los colores celeste y blanco. El entrevistado es Bernardo Cappa. hijo de Angel Cappa, técnico de River, unos de los pensadores del fútbol; y, desde otra perspectiva, dramaturgo, actor y director que, en estos momentos, tiene en cartel Amor a tiros .
Entre sus múltiples actividades los martes a la mañana, en Parque Sarmiento, y los sábados, donde pinte, se pone los pantalones cortos para jugar al fútbol. Por un lado, le sirve para bajar el colesterol. Pero no es la razón fundamental: es que -junto a teatristas como Federico León, Rafael Spregelburd, Joaquín Bonet, Matías Feldman, Ezequiel de Almeida, Santiago Gobernori, Agustín Mendilaharzu y Martín Otero, entre tantas gente experimentada del teatro más algunos "colados" escritores y periodistas- integra el Combinado Argentino de Dramaturgos (CAD) que fueron invitados a la próxima edición de la Feria del Libro de Fráncfort. Allí jugarán un partido frente a sus pares de Alemania (sí, justo ellos). Una rareza, sí que sí. Una rareza que comenzó hace tiempo.
En Bernardo, su vínculo con el fútbol es una radiografía de un momento histórico. Su padre se tuvo que ir del país en 1976 y quedó a cuidado de familiares, en el campo. Para él, jugar al fútbol era como entablar insondables diálogos con su viejo. Por eso hacía largos, larguísimos partidos en los cuales él mismo atacaba, defendía, dirigía y relataba. "Me fui dando cuenta que me gustaba más hacer que jugaba al fútbol que jugarlo. Es más, cuando me fui a probar a Ferro me dediqué a escribir, a crear relatos", se sincera.
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