Mercedes Hernández

La payasa que plantó bandera argentina en Varekai

Mercedes Hernández es clown y es la única persona de nacionalidad argentina que trabaja en este espectáculo del Cirque du Soleil, actualmente en gira por Europa y con futura escala en Asia y Sudamérica. En una entrevista con Blog Teatro, repasó sus comienzos y la odisea que la llevó a ser miembro de la compañía circense más imponente del mundo.


Por Hernán Salcedo

A fines de 2008 el Cirque du Soleil pasó por Buenos Aires para hacer una audición de payasos y actores. Los artistas interesados debían mandar un video, que Mercedes Hernández no se animó a enviar. “Pensé que no era para mí, pero me vieron en el video de mi compañero Sebastián Godoy y me convocaron para que fuera al casting”. Así empezó una aventura que al principio dio signos de tener un corto final. “Luego de la primera ronda de eliminación me dijeron que no estaba seleccionada para la siguiente etapa .Entonces recogí mis cosas un poco acongojada y extrañada. Pero cuando ya estaba lista por retirarme del lugar vinieron corriendo gritando mi nombre, diciéndome que se habían confundido y que querían que siguiera en el casting. ¡No lo podía creer!”, cuenta.

Después siguieron dos días intensos de pruebas, improvisaciones y eliminaciones. Al final del segundo día y luego de una lluvia de emociones de todo tipo le informaron que había quedado seleccionada. Esto significaba que se convertía en candidata a interpretar los dos personajes en los que la habían probado, pero que tenía que estar a la espera de un llamado. “En ese momento sentí una alegría enorme porque sólo la experiencia del casting fue un empujón significativo para mi carrera, ya que implicó para mí una importante inyección de confianza en mi trabajo”, confiesa.

Luego de una pausa de diez meses, llegó el primer mail del Cirque du Soleil en el que le comunicaban que necesitaban reemplazar a la payasa del espectáculo Varekai y que la iban a tener en cuenta para el rol. Le siguieron dos meses de mucho trabajo en los que tuvo que enviar más material y un demo específico del personaje. “Fue un tiempo de muchos nervios hasta que me respondieron que era la elegida y me enviaron el contrato. Nuevamente sentí mucha felicidad, pero los nervios continuaban ya que tenía que cerrar un importante capítulo en Buenos Aires para abrir uno nuevo en esta compañía y hacia el mundo”, recuerda.

Y ahí está Mercedes Hernández. En el mundo, de gira con Varekai, uno de los espectáculos que el Cirque du Soleil lleva por varias ciudades y en el que es la única argentina entre artistas, técnicos, empleados y productores. “En la carpa donde flamean las banderas de las 19 nacionalidades de los 56 artistas, ahora también flamea la argentina”, dice orgullosa en la entrevista que dio por mail desde Alemania. Por estos días el espectáculo puede verse en Frankfurt.


¿Dónde empezó tu trayectoria en teatro y particularmente en el mundo del clown, del circo?
Mi vínculo con el teatro comenzó de pequeña en la comedia musical, en la que empecé a palpitar el gusto por la comicidad. Cuando terminé el colegio me anoté en un curso de clown sin tener mucha idea de lo que se trataba, casi de casualidad, pensando que iba a ser un taller más. Pero me acuerdo que en la primera muestra frente al público sentí tanta satisfacción por la respuesta de la gente que a partir de ahí quise seguir investigando ese hermoso mundo y estudiando con distintos profesores. Ese primer taller también me brindó un valioso grupo de compañeros con el que emprendimos varias giras autogestionadas por el interior del país.

¿Y antes de la gira con el Cirque du Soleil en qué estabas?

A lo largo de los últimos años trabajé en espectáculos infantiles, varietés, y en espectáculos de la compañía de Marcelo Katz. Rescato la experiencia de haber trabajado en Aguas, un espectáculo que nos dio muchas alegrías.

¿Qué significa para vos formar parte hoy del Cirque?

La verdad, trabajar en esta compañía me hace muy feliz, ya que tengo la posibilidad de subirme todos los días al escenario, sentir a un público emocionado. Y mejorar día a día, porque frente a cualquier error tengo la inmediata posibilidad de corregirlo y probar algo nuevo en una función siguiente. También me permite viajar por el mundo y convivir a diario con gente de diferentes culturas y rincones del planeta. Me gratifica como artista saber que formo parte del Cirque y me hace crecer inmensamente de forma constante.

¿Cómo se hace esa máquina que es Varekai?

Uf, es increíble todo el trabajo que hay detrás del show. Somos alrededor de 200 personas de gira, a las cuales se les suman técnicos "flying" en cada final de ciudad que desmontan las carpas y las vuelven a montar en el próximo sitio. Mucha gente cumple diferentes funciones para que este show se mantenga en pie, desde entrenadores, directores, técnicos, publicistas, hasta cocineros y maestros para los hijos de los artistas. Y también se le suma la imponente sede central del circo en Montreal, en donde trabaja muchísima gente más para mantener los 20 shows de la compañía.

¿Cómo vivís los momentos previos a salir a escena?

Todavía me sigo poniendo un poquito nerviosa, pero la concentración tampoco me permite ser muy conciente de la envergadura del escenario al que me estoy por subir. Recién en el saludo final me relajo más y ahí es cuando recibo la locura y emoción de la gente que me manda un aluvión de energía y me cachetea diciéndome: "nena, mirá donde estás..."

¿Y en la calle?

En la calle soy un transeúnte común y corriente que disfruta la posibilidad de conocer nuevas ciudades y se enreda con las barreras de los diferentes idiomas. No nos cruzamos directamente con el público, sólo recibo algunos comentarios que llegan y, la verdad, me causan mucha felicidad.


¿Cómo es tu relación con los demás integrantes del elenco?

Es muy buena, se vive muy buen clima en el backstage. Hay personas con las que siento más afinidad cultural y me es más fácil entablar un vínculo que con otras, por supuesto. Con los que más me llevo es con los brasileros, italianos y españoles.

¿Creés que este momento en tu carrera se está transformando en una bisagra, en un momento de gran cambio?

Siento que este trabajo significa un gran sacudón en mi vida y en mi carrera. Muchas cosas cambiaron en mi vida cotidiana y en el contexto de laburo. Siento que es un antes y un después por las características del trabajo y porque entiendo que el nombre de la compañía sumará un poroto en mi currículum. Pero no va a significar nada si no lo acompaño de trabajo y de esa pasión que tienen los artistas en nuestros pagos.

¿Cómo ves el día después del fin de la gira? ¿Qué pensás hacer de tu vida o de tu vida artística?

Pienso en volver a Argentina, a mi Buenos Aires querido, a continuar con mi caminito...

Comentarios

Clara ha dicho que…
Muchas felicitaciones a Mercedes! desde aqui seguimos su carrera y estamos muy orgullosa de e ella!

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