José Páez Toledo, Roberto Catarineu y Julio Martínez: ¡Payasos en banda!


Homenaje a un mundo que se va yendo

El espectáculo reivindica el espíritu del circo, cada vez más relegado por las nuevas tecnologías. En una puesta pensada tanto para chicos como para grandes, los avatares de una familia de payasos de la vieja guardia tienen como condimento la música de Cuatro Vientos.

En el año del Bicentenario, también hay recuperaciones históricas que no llegan a tener doscientos años, pero que igual forman parte de la tradición argentina. Y el universo que construían los circos en sus carpas, con los payasos como animadores centrales del espectáculo, es parte de la cultura nacional, cultura que de a poco los va reemplazando. Sin embargo, el teatro se encarga de revivir aquellas experiencias que divertían tanto a chicos como a grandes. “La obra es un homenaje al payaso, a las rutinas típicas, su humor un poco ingenuo y sobre todo muy absurdo. Ese mundo que parece que se está perdiendo con las nuevas tecnologías por un lado, y las nuevas propuestas circenses por otro, mucho más fastuosas, donde el payaso va quedando relegado”, explica José Páez Toledo, director de ¡Payasos en banda! Roberto Catarineu, que interpreta al presentador Nino, y Julio Martínez, de Cuatro Vientos, coinciden respecto de la intención de la obra, que se presenta los fines de semana a las 15 en el Teatro Nacional Cervantes (Libertad 815).

El espectáculo cuenta la historia de una familia de payasos que deberá atravesar una serie de situaciones que los llevarán de una alegría infinita a la tristeza de la posibilidad de tener que abandonar aquello que tanto disfrutan: ser –precisamente– payasos. Y esas circunstancias son musicalizadas en vivo por la agrupación Cuatro Vientos, con “copetines” –como los define Martínez–, o canciones “que pueden ir desde una de cancha hasta un vals”, según adelanta, y la presencia infaltable en todo circo de una trapecista, “novia lunar” de los payasos. Pero lo que le interesa destacar a Catarineu es al payaso, ya que, sostiene, es una figura central en la actividad teatral, y un papel que ya conoce: interpretó Narices en el ’83, con Andrea Tenuta. “Yo me siento payaso también. Aunque sea un actor dramático, uno se siente histriónico, ridículo. Hacer llorar y reír es algo de payaso”, argumenta.

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