Guillermo "Toto" Castiñeiras y Cristian Zabala: Quidam

Vivir en carpa
Quidam llegó con dos talentosos argentinos en sus filas que, desde hace años, viven en la comunidad circense
En la farmacia de don Castiñeiras, en el puerto de Mar del Plata, entre aspirinas y jarabes, una foto firmada por Carlitos Balá decoraba el local. El hijo del dueño, Toto, esperaba ansioso la llegada del verano. Durante la temporada alta, los turistas colmaban las playas con sus caprichos y exigencias, pero durante esos meses también se asentaban, a pocas cuadras de su casa, la carpa del circo Rodas, de los hermanos Gasca y del hombre que lo había hecho abandonar el chupete.
A 500 kilómetros de allí, en Parque Patricios, Cristián Zabala hacía acrobacias con su maestro José Troncoso. Impactado por la flexibilidad del pequeño, el entrenador le sugirió estudiar ballet. En ese mismo predio, la bailarina Tina Tula le enseñó los primeros pasos en zapatillas de punta. Este Billy Elliot de carne y hueso tenía 13 años y no faltaba demasiado para que el Colón le abriera sus puertas.
Guillermo "Toto" Castiñeiras y Cristian Zabala recuerdan dónde nacieron, pero no pueden precisar cuál es su lugar de residencia. Estos dos argentinos recorren el mundo con el Cirque du Soleil y se encuentran, circunstancialmente, en Buenos Aires. Zabala es uno de los protagonistas de la historia onírica de Quidam , el mismo cuya imagen ilustra los afiches; Castiñeiras es el payaso que anima el show e interactúa con los espectadores.
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