Encuentro en el parque peligroso

El encuentro entre dos víctimas de la sociedad

Santana: dramaturgia venezolana en Monserrat

Casi como víctimas de la rueda del destino que gira inexorable, Ana y Pedro se encuentran al anochecer en el parque. No se conocen, pero como una rutina cotidiana entablan una conversación que deja traslucir que el deterioro del lugar, con la vieja calesita abandonada como infortunada testigo, no es otra cosa que un reflejo de la decadencia de la sociedad moderna, no importa a cuál se refiera.

...l, con una afección que le impide expresarse con una lógica coherente; ella, segura de sí misma, misteriosa y sin temor de enfrentarse a los peligros tanto del parque nocturno como de la vida misma. Pedro es un automarginado que quiere mantenerse a un costado del alienante devenir que pasa arrollando los sueños y los valores humanos que alguna vez se atrevió a conquistar. Ana, con más decisión y valentía para enfrentarse a la realidad, dejó su profesión de modista para dedicarse a otra tarea a la que considera humanitaria pero que termina por destruirla. Es un agente de la eutanasia. Ella asume la responsabilidad de ayudar a sus congéneres para quienes, por enfermedad terminal, la vida es un peso inaguantable y sin solución.

Más en La Nación

En el Teatro de la Ranchería, México 1152 (4382-5862). El sábado, a las 21, última función.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Andrea Gilmour

Raúl Baroni, Lorena Romanin y José Maldonado: Bernarda Alba al desnudo, Julieta y Julieta, y Estúpidamente Medea

Maruja Bustamante: Una forma más honesta