Eduardo Pavlovsky, Norberto Campana, Nicolás Scarpino, El precio y Despertar de primavera
Aniversario. Hace 50 años se estrenó en Buenos Aires una obra que marcó al teatro de los años 60. La espera trágica reflejaba la incomunicación en el marco del absurdo, precisamente en el momento en que otro golpe de Estado sacudía al país. La dialéctica de Eduardo Pavlovsky ya se inscribía en la historia de nuestra dramaturgia con mayúsculas. El Centro Cultural de la Cooperación y el teatro Calibán organizaron un homenaje a este gran dramaturgo, director y actor argentino. Mañana, a las 19, se le entregará un presente junto con la presentación de su nuevo libro Teatro Completo VII ; un segundo libro, El teatro de Eduardo Pavlovsky: poéticas, psicodrama y política en los 60 , de Jorge Dubatti, y la presentación de un DVD que incluye el proceso creador de la obra Variaciones Meyerhold y varios trabajos de distintos investigadores, sobre su obra. Entretanto, entre el viernes y el domingo se presentarán las obras Potestad , Dirección contraria, artesanía teatral , Las personalidades de Samuel Yunque (adaptación de Sebastián Berenguer de La espera trágica ), El señor Galíndez y Cámara lenta .
Homenaje. El alma de los teatros no sólo está compuesta por sus eventuales dueños y las compañías que por allí pasan. En esos ámbitos hay acomodadores, boleteros, administrativos y maquinistas que los recorren, muchas veces, durante toda su vida laboral. Muchos de ellos ya son muy conocidos entre el más fiel público teatrero. Y nada más emocionante que ver a los artistas agradeciendo y abrazando a esos compañeros que, detrás del escenario, saben contenerlos, mimarlos y apoyarlos. Días atrás, en el Maipo se realizó un homenaje a Norberto Campana, su administrador general, que se retiró del puesto casi asomando a los 90 años. "Acá, en el Maipo, hubo muchos caciques antes que yo y todos somos pasajeros, pero el que queda siempre es el jefe de los guerreros -dijo Lino Patalano, empresario de la sala, en el homenaje-. Mientras acá pasaban los caciques, el señor Campana siempre se mantuvo ahí, pues es el verdadero jefe de los guerreros." Mientras tanto, Campana, con una emoción incontenible, buscaba su pañuelo agradeciendo a todos, entre sollozos, y recordando a todos aquellos grandes a los que conoció en su trabajo, como a Luis Sandrini o Enrique Santos Discépolo, entre muchos otros. Allí estuvieron sus familiares y sus amigos, entre quienes se cuentan Edda Díaz, Enrique Pinti, Ricky Pashkus, Ethel Rojo, Elio Marchi, Laura Fidalgo y Eleonora Cassano. Pero aunque se haya retirado de la actividad, Patalano anunció que Campana seguirá asesorando al teatro que tanto ama.
Scarpino, director. Este viernes, Nicolás Scarpino estrenará en El Cubo su primera obra como director. Se trata de ¿Quién es quién? , un thriller al que le impuso una estética de cómic. La obra cuenta con la participación de Lucho Avilés, Diego Ramos, Héctor Díaz y Scarpino mismo, en cortos que se proyectan en escena. El elenco está formado por Adrián Pajhon, Anita Gutiérrez, Diego Corán Oria, Juan Barreiro, Karina Hernández, Lautaro Metral y Kevin Cass.
Miller y la avenida Corrientes. Arthur Miller estrenó su obra número 18, El precio , en febrero de 1968 en Nueva York. Seis meses después debutó en Buenos Aires, con producción de Alejandro Romay y dirección de Román Viñoly Barreto. Su protagonista fue Raúl Rossi, acompañado por Myriam de Urquijo, Oscar Ferrigno y Fernando Labat. Para el personaje de Ferrigno había convocado antes a Pepe Soriano, quien no aceptó. Hoy le dio el sí al papel protagónico que le ofreció Diego Romay, ya que su padre quiere que el año próximo se reestrene aquel gran éxito suyo. Estará dirigida por Helena Tritek, aunque todavía no se ha definido al resto del elenco.
Fervor juvenil. Cuando se estrenó Despertar de primavera , la versión musical de la obra de Wedekind, el 19 de marzo, quien esto suscribe y un grupo de amigos coincidieron en que la obra que se había presentado era de una gran calidad en cada uno de sus aspectos, pero no se trataba ni de una comedia musical convencional, ni de un clásico de la dramaturgia universal, ni de un espectáculo para adolescentes. Difícil imaginar qué target de público iría a verlo. Es complejo, no es taquillero (ni siquiera en Broadway fue un gran éxito a pesar de los premios) y forma parte de este grupo de nuevos musicales, de factura atípica, que demuestran que el género está en permanente evolución. Y esa evolución es necesaria. Despertar de primavera corrió con la desventaja de haber sido uno de los primeros de su tipo (en la Argentina). No le fue muy bien, tampoco mal, pero no lo suficiente como para amortizar semejante producción. El domingo se terminó y tuvieron que agregar una función más, debido a la demanda. El joven elenco y todo el equipo técnico hasta utilizaron su emoción del final para saltar y bailar con el "Bla-bla-blá", el potente tema musical más celebrado de la obra. Los fans gritaron como en un recital de rock y algunos hasta fueron disfrazados como los personajes. Los productores tuvieron ausente con aviso.
Fuente: La Nación
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