Lito Cruz y Ana María Picchio: Todos eran mis hijos


Lito Cruz y Ana María Picchio: Los padres terribles

"Todos eran mis hijos" Tiene todos los condimentos para generar expectativas. Una de las mejores obras de Arthur Miller, estrenada en 1947 con un largo aliento de actualidad, sobre la degradación moral de la familia, con la guerra como telón de fondo. Los intérpretes explican el significado de la decadencia y la responsabilidad individual. Dirigida por Claudio Tolcachir, se estrena este domingo en el Teatro Apolo.

En el patio del Club del Progreso, ahí nomás del microcentro porteño, se respira historia. "Acá fue donde Leandro N. Alem iba a encontrarse con unos amigos el día que se suicidó, justo antes de entrar", cuenta Lito Cruz apenas llega a la cita. Y, aunque en aquellos días de 1896 la sede estaba a unas cuadras de allí, la información que da el actor es correcta.

Cuesta entonces, en ese marco, esquivar el peso que adquiere el contexto histórico a la hora de hablar de Todos eran mis hijos, la obra de Arthur Miller que, con Cruz y Ana María Picchio a la cabeza de un elenco integrado por Esteban Meloni, Vanesa González y Federico D'Elía, se estrena el domingo en el Teatro Apolo, con dirección de Claudio Tolcachir.

"Miller era un hombre comprometido con la vida, que militó en el Partido Comunista, que se negó a denunciar a sus compañeros en la época del maccartismo, en un momento en el que el realismo socialista parecía el futuro de la humanidad. Y en ese contexto, él empieza a tocar temas que son humanos, dentro de una sociedad corrupta como la de ahora, como la de todos los tiempos", explica Cruz. Y se corrige: "No es la sociedad: hay gente corrupta en todas las sociedades."

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