Sandra Posadino y Claudia Quiroga: La edad de la ciruela


“El humor es un auténtico salvavidas”

Desde hace diez años, las actrices, autoras y directoras forman Las Chicas de Blanco. En La edad de la ciruela, de Arístides Vargas, hacen gala de su afición a la ironía: “Buscamos estrategias que permitan digerir la desesperación, la soledad y el paso del tiempo”.

Las Chicas de Blanco percibieron un cambio al internarse en el universo poético de un autor que admiran. Sandra Posadino y Claudia Quiroga descubrieron La edad de la ciruela, de Arístides Vargas, y decidieron que ésa era la obra que incluirían en el festejo de sus diez años como dúo. Vargas nació en Córdoba, fue llevado de niño a Mendoza y allí se formó hasta su exilio, a los 22 años, cuando el golpe militar de 1976. Partió a Perú y pasó luego a Ecuador, donde se radicó y escribió obras que giran en torno del exilio, la soledad y los afectos. Las Chicas... hallaron en La edad... un mundo de encuentros y desencuentros afines a la sensibilidad femenina. Los personajes son numerosos, pero ellas se ciñeron a los que tienen pares: abuelas, tías, niñas... Los otros son mencionados.

De Vargas –creador en Quito del Grupo Malayerba– se vieron varias puestas suyas en Mendoza y Buenos Aires; la última, La razón blindada, se inspira en los viajes que realizó su padre al penal de Rawson para ver a Chicho, hermano de Arístides detenido por su militancia política en 1975. Pluma y Nuestra Señora de las Nubes fueron ofrecidas antes en el Teatro Nacional Cervantes. Otros elencos se ocuparon de Donde el viento hace buñuelos (Carlos Ianni, en el Celcit); y La edad..., escenificada en Mendoza y Buenos Aires, aquí por Rubén Pires bajo el título El vino de ciruelas. Ahora les toca a Posadino y Quiroga, autoras e intérpretes de personajes que vestían de blanco, como las enfermeras de Almakinesis que “curaban los dolores del alma”, “monjas y otras tribus de mujeres”, como apunta Posadino. Comenzaron a actuar juntas en 1996 y tres años más tarde tomaron el nombre con el que se las conoce. Avanzaron con Las Chicas de Blanco, humor, sexo y miusijol, dirigidas por Eduardo Calvo, y recibieron premios e invitaciones para realizar giras por el país y Uruguay, Brasil, México y Andorra. Practican el humor irónico sobre situaciones cotidianas, “evitando –dicen– caer en lugares comunes”. No les interesa referirse a cuestiones tales como la depilación, la celulitis y otros inconvenientes femeninos. “Nuestras mujeres van por otro camino. Están al borde y lo pasan mal”, aclara Claudia Quiroga.

–¿Qué encuentran yendo por ese camino?

C. Q.: –La libertad de poner en práctica uno de nuestros lemas. Para esas mujeres al borde, “el humor es un auténtico salvavidas”.

S. P.: –Habíamos comenzado a trabajar en 1998 en El Subte Vive, un plan cultural de Metrovías, pero al confluir al año siguiente como Las Chicas..., pusimos foco en el humor. Nos gustaba la idea de que con humor se podían sobrellevar las dificultades de la vida cotidiana y los problemas que surgían de los vínculos. Buscamos entonces estrategias que permitieran digerir la desesperación, la soledad y el paso del tiempo.

Más en Página/12

La edad de la ciruela, de Arístides Vargas. Versión, dirección y actuación de Las Chicas de Blanco: Sandra Posadino y Claudia Quiroga. Supervisión y luces: Carlos Ianni. Música: Paula Liffschitz. En Celcit, Moreno 431, los domingos a las 18. Entrada: 40 pesos. Estudiantes y jubilados: 25 pesos. Reservas: 4342-1026.

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