Los sueños de Cohanaco

Una propuesta atípica para la escena oficial
Aquel que haya visto la gráfica de Los sueños de Cohanaco se habrá sorprendido por encontrar en plena avenida Corrientes un universo tan poco representado como puede ser el de los pueblos originarios en una lejana Patagonia. Porque el teatro, que suele dedicarse casi en exclusividad a la clase media, rara vez se ocupa de la pobreza -ni urbana ni rural- y en escasísimas oportunidades trabajó sobre los nativos de estas tierras y su trágico final, con la excepción de la actriz mapuche Luisa Calcumil. En tal sentido, la propuesta de Chaud y Halperín es traer al corazón del teatro porteño una historia permanentemente olvidada, que transcurre en una toldería en la que Cohanaco, un cacique tehuelche, vive con sus dos mujeres (Patitas y Pata de Ñandú), su compañero Orkeke, un bandido chileno y un secuestrado británico. Con esos pocos personajes, los autores nos entregan una historia en la que hay mucho más que una cultura diferente.
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