La Bella y la Bestia

La Bella y la Bestia: la misma magia, con caras nuevas
Después de doce años, el musical de Disney volvió al teatro Opera con un elenco casi renovado; las protagonistas de las dos versiones hablaron del espectáculo que despierta aplausos en todo el mundo desde 1994; mirá el video
Una producción importada directamente desde la meca del musical llega a un remodelado teatro Opera para narrar un cuento de hadas que incluye fantasía, romanticismo y humor. La nueva versión argentina de La Bella y la Bestia parece seguir paso a paso a su antecesora, la de 1998. Y, a pesar de los doce años de distancia, el resultado es invariable: La Bella y la Bestia cautiva al público en Buenos Aires.
El 26 de noviembre de 1998, y tras largos meses de preparación, Marisol Otero y Juan Rodó, como Bella y Bestia, inauguraron un teatro Opera que había sido refaccionado. El empresario Daniel Grinbank, en asociación con el grupo CIE, había comprado la sala el año anterior para dejar al Opera acondicionado para ser sede de las producciones que llegarían de Broadway.
El viernes último, La Bella y la Bestia, esta vez protagonizada por Magalí Sánchez Alleno y a Martín Ruíz, estrenó el nombre "Citi" para el tradicional teatro de la avenida Corrientes, que fue nuevamente remodelado.
El espectáculo llegó con la misma estructura que Disney dispuso para que recorra el mundo, y con un elenco casi renovado de aquel de hace doce años: sólo dos caras serán conocidas para aquellos espectadores que quieran volver a disfrutar del musical. Marisol Otero forma parte nuevamente del elenco, aunque ya no encarna a la joven Bella, sino a la Señora Potts, la cocinera que tras un hechizo toma la forma de una tetera. La otra cara conocida, aunque difícil de distinguir debajo de una caracterización como un viejo inventor, es la de Rodolfo Valss quien, doce años más tarde, sigue siendo Maurice, el padre de la protagonista.
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