Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá

Encuentro cercano

Con obras de jugada estética, unipersonales y teatro callejero, el Festival ya es un orgullo nacional de Colombia. La Argentina llevó "Baraka" y Brenda Angiel sorprendió con "Air Condition".

El Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá, que atraviesa aquí con muy buena salud el final de su edición número doce, ya ha encarnado en la larga lista de orgullos nacionales que incluye, entre tantas cosas, el café Juan Valdez, la reconocida amabilidad colombiana hacia los extranjeros, el perfume de la palta, la prosa de Gabriel García Márquez y los cinco goles en el Monumental que todos los taxistas se empecinan en recordar.

En este primer encuentro sin la conducción de la recordada argentina Fanny Mikey, que murió en agosto de 2008, se agotan las localidades en lo que se denomina teatro de sala -donde conviven propuestas de diversos grados de riesgo artístico, a un promedio de cuarenta dólares la platea- y al mismo tiempo la Ciudad Teatro tiene una concurrencia masiva y generosa a la hora de participar con clowns locales que desfilan vestidos de uniforme militar, encuentros de improvisación vertiginosos, rastros de un hombre ensangrentado de la compañía polaca Biuro Podrozi Macbeth y los acróbatas del circo Gran Fele, de España, que hacen estiramiento desde temprano porque tienen función a las diez y media de la mañana.

Refrendando laureles, en uno de los puntos más altos del festival, desde Suiza pudo verse Por qué, Por qué, obra protagonizada por Miriam Goldschmidt, con dirección de Peter Brook. Junto a la actriz, en escena, está el músico italiano Francesco Agnello que responde con la levedad de un instrumento de percusión llamado hang a las profundidades de un texto intervenido por Peter Brook y Maríe-Helene Estienne.

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