Estaba en mi casa y esperaba que llegara la lluvia


Un doloroso cuadro familiar

Cinco mujeres de diferentes generaciones hablan de un hombre que ha regresado al hogar en el que viven, después de mucho tiempo. Su estado de salud es terminal. El descansa en su cuarto o ha muerto en él ?la duda es permanente?, después de haberse desplomado en el piso y de haber sido trasladado a la habitación por ellas.

En la casa, su llegada ha provocado un verdadero revuelo. Lo estaban esperando, necesitando. Querían tenerlo con ellas porque, de esa forma, parecerían encontrarse con sus propias vidas, fortalecer el roto vínculo familiar y hasta descubrir en plenitud unos sentimientos que venían ocultando desde aquella partida.

Como en Apenas el fin del mundo ?también de Lagarce? la llegada del hijo ¿pródigo? devela el interior de una familia y hay en ese acto ternura y crueldad, dolor y un sinceramiento extremo que provoca una fuerte inquietud.

El texto de Jean-Luc Lagarce posee una oscura belleza. Lo atraviesa esa vigilia que precede a la muerte o esa calma patética que, sabiendo que la muerte está llegando, promueve reflexiones sobre la vida de manera desordenada. Allí se mezclan recuerdos felices y sentimientos encontrados. Imágenes poderosas del pasado se cruzan con dolores del presente. En ese momento, tan vital y entero, donde las miserias asoman a contra luz del deseo, las lágrimas resultan un verdadero alivio.

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En el Teatro San Martín (Corrientes 1530)

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