Aráoz y la verdad

Una sensible e intimista comedia de ambiente
La búsqueda de la verdad, según Eduardo Sacheri
A pocas semanas de que El secreto de sus ojos ganó un Oscar, era una pegada hacer la primera adaptación teatral de una de las novelas de Eduardo Sacheri (el film de Campanella se inspiró en su libro La pregunta de sus ojos ). Y está muy bien.
Aquí hay dos protagonistas: Aráoz y Lépori. El primero llega a O´Connor, uno de esos tantos pueblos perdidos en el interior que aún gozan del "privilegio" de tener una estación de tren en funcionamiento. Aunque pase uno sólo tres veces por semana. El motivo de su arribo a ese lugar es para encontrar a Perlassi, un delantero de fútbol que fue su ídolo, durante su primera juventud. Por aquél entonces, un mal pase a un contrario originó que su equipo se vaya al descenso. Desde ese entonces, desapareció del mapa. Algún motivo oculto lo lleva a esperarlo en la hostería de una estación de servicio que, se supone, le pertenece al ex deportista. Pasan los días y Aráoz afianza su vínculo con Lépori, el encargado del lugar, pero Perlassi nunca llega.
Como es de suponer, la sencilla anécdota argumental no es la mayor preocupación de Sacheri, sino un desenlace y una entrelínea cargada de un discurso social emocionante. A su vez, el autor hace planteos, preguntas y apunta a la búsqueda de una verdad camuflada por un halo de misterio y grises, en una cosmogonía futbolera.
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