Alejandro Awada y Federico Andahazi: El Anatomista


“Por suerte, Muscari destrozó la novela”

El protagonista, Alejandro Awada, y el autor, Federico Andahazi, hablan sobre la obra basada en el texto que en su momento escandalizó a Amalita Fortabat, y que sube al teatro Regina, con dirección del niño terrible de las tablas locales.

En el teatro Regina, a una cuadra de la iglesia de San Nicolás de Bari, cuando el almanaque indica que es Jueves Santo y los pronósticos meteorológicos aún no han dado señales de otoño, Federico Andahazi y Alejandro Awada ubican tres sillas de la antesala en ronda para atender una entrevista con Crítica de la Argentina. El motivo que los convoca es el estreno (mañana) de una versión teatral dirigida por José María Muscari de El Anatomista, novela que catapultó a un hasta entonces desconocido Andahazi por su éxito editorial y –aunque él todavía lamente aquella polémica– por el rechazo de Amalita Fortabat a entregarle el premio literario que organizaba su fundación cuyo jurado había decidido otorgarle. “El Anatomista no contribuye a exaltar los valores más elevados del espíritu humano”, había justificado la señora por aquel entonces. Para Andahazi, que hoy, 13 años más tarde, escucha cómo las campanadas de la tradicional iglesia de Barrio Norte se entremezclan con su conversación, la explicación del episodio proviene de otro costal: “La Inquisición que persiguió a Mateo Colón sigue viva. ¿Oís? Ahí suena”.

Awada festeja la respuesta de su compañero de entrevista y, en la misma línea, se entusiasma por “el granito de arena que pueda aportar esta obra a la discusión sobre ciertas instituciones vetustas”. Y sigue: “Cuando Ginés (González García) quiso repartir los preservativos, no sé qué señor de la Iglesia no tuvo mejor idea que sugerir tirarlo al río con una piedra al cuello. Algo nos sigue pasando como sociedad si esas opiniones siguen teniendo un lugar de peso”.

En la novela, la historia gira en torno de Mateo Colón, un anatomista del Renacimiento que, enamorado de una prostituta veneciana llamada Mona Sofía, busca algún tipo de pócima que lo ayude a conquistarla y mantenerla enamorada. Así comienza a explorar el cuerpo femenino y descubre la existencia del clítoris, órgano hasta entonces desconocido por los médicos de Occidente; el hallazgo, en épocas de Inquisición naciente, no le sale barato. En la versión escénica, Awada hará a Mateo Colón, Mona Sofía va a estar a cargo de Sofía Gala, Antonio Grimau será la contrafigura de Colón (monseñor Alessandro) y Romina Ricci se pondrá el traje de la noble Inés de Torremolinos. Completan el elenco Walter Quiroz y Alejandra Rubio.

–Federico, ¿qué te llevó a aceptar una adaptación de una novela al teatro?

Andahazi: –Desde que se publicó el libro hasta la fecha, he tenido una cantidad enorme de propuestas para llevar la historia al cine y al teatro. De hecho, los derechos para cine ya están comprados aunque todavía no se haya hecho el film. Con respecto a las propuestas teatrales, ninguna me convencía, hasta que un día me llamó Luciano Cazaux (que antes había adaptado Eva y Victoria y El día que Nietzsche lloró). Y por primera vez Guillermo Schavelzon, mi agente literario, me dijo: ‘Sentate a tomar un café con él y escuchalo’. Cerramos trato y en 15e días Luciano apareció con la adaptación. Todavía estoy azorado por lo rápido y lo bien que trabajó: en su adaptación está la esencia de la novela.

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