Toda mi vida he sido una mujer
Polaroids de un mundo femenino que ya llegó
Vilma Rodríguez y una lúdica mirada sobre la mujer
"Toda mi vida he sido una mujer", dice el personaje de Andrea Jaet. Lo dice, lo repite, se entusiasma, se convence, se aferra. Como una suerte de afirmación que bien podría haber salido de un libro de autoayuda, esta frase encierra -y abarca desde el título mismo de la obra- un mundo femenino presentado en postales, fragmentos y en retazos que no ahorra en cinismo y en ironía.
La dramaturga Leslie Kaplan parece haber puesto su mirada de mujer de principio del siglo XXI en la vida de otras congéneres lejanas en el tiempo a las que les devolvió una voz acallada o, simplemente, les prestó la propia. Es así que con una actitud (sólo la actitud) de aparentes sumisas amas de casa los personajes femeninos -a los que Jaet y Gaby Ferrero les dan vida- dan rienda suelta a sus pensamientos, sus enojos, sus tonteras con un desparpajo y una soltura que difícilmente se les podría escuchar.
Salidas, por momentos, de un aviso de televisión de los años 50, o de un programa matinal de televisión dedicado a "las señoras de su casa", estas mujeres a las que les gusta estar bellas, ser deseadas y deseantes reconocen que "todos los días hay razones para estar insatisfechos". Y hablan de eso, de sus insatisfacciones.
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Beckett Teatro, Guardia Vieja 3556. Sábados, a las 21.
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