Romina Paula: El zoo de cristal

Pasa en las mejores familias
¿Qué tiene una “comedia de recuerdos” de la burguesía sureña norteamericana que añora tiempos dorados para decirnos de nuestra época? Romina Paula parece haber desmontado El zoo de cristal hasta reducirla a su esqueleto de conflictos y roles, sólo para volver a vestirla con ropas asombrosamente contemporáneas.
El zoo de cristal, la más delicada y entrañable obra de Tennessee Williams, cumpliría hoy 75 años de su estreno. Los cumpliría el 31 de marzo exactamente. Es notable que una comedia de costumbres burguesas, de conflictos de la clase media sureña evocando tiempos mejores, con todas sus falsas identificaciones y mandatos sociales mezquinos y agobiantes, siga teniendo hoy una fuerza asombrosa para hablarles a nuestros días, tan lejanos en espacio y en tiempo. Hay que decir que tampoco se trata de una obra teatral estrictamente realista. El propio Tennessee reclamaba para su texto un tratamiento lo más alejado posible del realismo, y decía que, al tratarse de una “comedia de recuerdos”, se la podía representar con una insólita liberación de todo convencionalismo.
De ese deseo debe haberse aferrado Romina Paula para llevar a cabo esta versión de El zoo... tan cambiada que puede resultar irreconocible, empezando por el mismo nombre de la pieza: El tiempo todo entero. Es que a decir verdad no se trata de una puesta de El zoo de cristal sino de una versión de la obra, donde lo que permanece son los conflictos y roles de la historia, pero las palabras que dicen los personajes y sus atributos como miembros de una sociedad determinada están completamente trastrocados.
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Miércoles a las 21, en Espacio Callejón, Humahuaca 3759. Reservas:
4862-1167. Entrada: $ 35.
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