Federico Luppi: Por tu padre

“No soy un militante, pero la política me interesa”
A punto de estrenar Por tu padre, en el Multiteatro, el actor recuerda sus giras por España, repasa sus decepciones con la política argentina y describe su presente: “He vuelto por trabajo, estoy en una etapa de la vida en la que cuesta sostenerse”.
Admite tener un carácter irascible y ser intolerante frente a la chantada: “La percibo rápido y la veo venir de lejos”, dice. Fresca todavía en él la imagen de la pueblada de Baradero, sostiene que la gente no cree en las autoridades y está harta, “cansada de ver a quienes mandan en permanente contacto con el delito y el encubrimiento”. Ese y otros hechos están presentes en el diálogo con el actor Federico Luppi, quien regresó de España, donde vive, para protagonizar una pieza teatral del dramaturgo y periodista brasileño Dib Carneiro Neto. El título es Por tu padre, del original Adivinhe quem vem para rezar, de 2001. Si bien Luppi viene realizando periódicos viajes a la Argentina para actuar en cine y televisión, no se lo veía en escena desde fines de 1990, época de la puesta de El vestidor, obra del sudafricano Ronald Harwood que dirigió Miguel Cavia. Cavia está también a cargo de Por tu padre, donde Adrián Navarro compone al joven que enfrenta –por separado– a su padre y al socio comercial de éste en lugares tan insólitos como dos velorios. Convocado por el empresario Christian Cristofani, Luppi señala que en un principio halló a la obra “verborrágica”, desmesura que justifica, puesto que es al mismo tiempo “sencilla y directa respecto de la relación padre e hijo”. “Este muchacho creció en ausencia del padre y al lado de una madre sexualmente activa con otros. La acción se desarrolla a la manera de recuerdo en un velorio, y lo importante es que no se trata de un devaneo de diván”, señala el actor. “Me gusta cómo cuenta el azoramiento, la decepción y la rabia acumulada de un chico de doce años que creció sin poder definir la sexualidad, la adultez y valores como la lealtad.”
–Una historia donde usted interpreta al socio del fallecido...
–Pero el protagonista es el chico. El autor, con buen tino, y para enfrentar a los dos elementos modificadores –o deformadores– de la vida del muchacho, presenta dos velorios.
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