Romina Yan
Romina Yan
"No sé mentir" A los 35 años, supo armar su camino, más allá de la portación de apellido. Tiene mucho humor y graciosas postales de su infancia.
Sabe de qué habla Romina Yan cuando habla de televisión. Hija de Cris Morena y Gustavo Yankelevich, se crió con la cámara de fondo, como un testigo de su crecimiento. Y entonces, en la intimidad de su camarín, entiende que "la tele no está vista como antes. Antes, si tenías una madre que trabajaba ahí, te decían, por ejemplo, 'ay, ayer tu mamá salió en el ascensor diciendo segundo... qué boluda' (en tiempos de ascensorista de Mesa de noticias). Ahora, aunque yo me resguardo y voy al colegio a buscarlos con perfil bajo, vienen mis hijos y me dicen 'Che, má, necesito que me firmes estos diez autógrafos porque hay unas nenas que me están hinchando'. Y, claro, cambió todo. O por ahí pasan y te dicen 'te vi en la tele, vos sos la mamá de tal'. Y a mí me agarra una fobia tremenda".
Al menos pasaste de ser "la hija de" a ser "la mamá de"...
Sí, y eso está buenísimo.
No es que reniegue de dónde viene ni mucho menos, pero el prejuicio de la portación de apellido -aunque recortado- le pesó bastante en sus comienzos. "Al principio sentía muy fuerte la mirada del medio y luego yo sola me hice cargo de ese prejuicio... A tal punto que muchas veces rechacé trabajos por miedo a que me pegaran de más. Y admito que todavía me cuesta aceptar que soy actriz, pero igual me siento mas relajada con ese tema. Si no, no me hubiera animado a hacer esto", comparte antes de la función.
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