Antes de que me olvide

Pinti en su propia salsa
Crítica. Antes de que me olvide. En una puesta muy cuidada, el humorista hace memoria.
Con una costosa producción y contundentes detalles en la puesta en escena, se presentó en la noche del miércoles, en el teatro Maipo, Antes de que me olvide, escrita y protagonizada por Enrique Pinti y con dirección general de Ricky Pashkus.
Los monólogos de Enrique Pinti, que sobrevuelan con humor, desde hace años, emblemáticamente, el sentido común de la clase media argentina, esta vez también se aventuran sobre los vértigos de un hombre que, de entrada, reconoce los fantasmas de sus 70 años. Esas incursiones verbales conforman la estructura vertebral del espectáculo, junto a canciones impecablemente coreografiadas y algunos cuadros donde el autor y actor despliega su lengua filosa, sin demasiadas sorpresas.
En el inicio, su encuentro con una especie de duende perverso, pero también querible -muy buena labor de Gustavo Monje-, el temido Alzheimer, que Pinti conjura en escena de diversas maneras, junto a un repaso en el que se mezclan los tiempos y sucesos de la historia generan las mejores sonrisas de la noche en la platea. Allí, el humorista encuentra una metáfora interesante, una manera de decir cómo aquí los hechos se encadenan, en una patética cinta de Moebius, llevándose por delante los nombres y los sucesos, que se entreveran en la memoria.
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