Fuego entre mujeres


Un quemo

Crítica. Fuego entre mujeres: El clima de Muscari y la garra de las actrices arman un espectáculo que resulta divertido.

Hay estampados de flores en las paredes, piel de leopardo berreta, fotos y más fotos encuadradas de Sandro, un gato de porcelana de esos que saludan con la mano en alto, mucho hule, un televisor que emite sin parar escenas de alto voltaje lésbico y una señora en camisón que mira y se enciende por dentro. Como fondo musical pasan los grandes éxitos del cantante de Valentín Alsina: todo eso mientras la gente va ocupando su lugar en el Tabarís. Se viene un Muscari.

Conviene aclarar, de entrada, que Fuego entre mujeres es una reescritura de Piel de chancho que, con el protagónico de María Aurelia Bisutti, se ofreció, cuatro años atrás, en el Teatro del Pueblo. La figura de Sandro, que pivotea como un reguero entre las tres generaciones que se sacarán chispas en escena, es -en estos días de eterna despedida del cantor- nada más que una coindicencia.

Muscari comentó, alguna vez, que la obra se le cruzó en su vida cuando comenzó a pensar en el mundo de la tercera edad, en todo aquello que puede llegar a sentir la gente grande en el instante en que se identifica con lo que es arrojado a la basura.

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