Amentia

Una perturbadora pasión lobuna

Marcelo Subiotto ofrece con Amentia una propuesta casi hipnótica

Amentia es poesía, pero no una poesía fácil, abierta, lineal. No. El mundo de la obra que escribió y dirige Marcelo Subiotto invita a entrar y a degustar una sensibilidad poética extraña, con una textura por momentos muy rugosa, pero que sorpresivamente se ilumina y se vuelve etérea a partir de infinidad de pequeños detalles. Entre ellos está la voz de Sylvia Tavcar, que regala no sólo bellísimas canciones suecas, sino que logra cambiar de clima con una mirada o con una simple melodía silbada que acompaña el relato de una de sus compañeras.

Son cuatro mujeres que recuerdan a Amentia, una de ellas, que ya no está. Ellas tienen varios puntos en común; el primero, una atracción irrevocable por la Luna, hecho que las ha vuelto peregrinas, al menos hasta que lo que podría ser un neuropsiquiátrico coartó ese peregrinar. Lo que el encierro no ha logrado es desterrar de sus cuerpos esa pasión lobuna, sólo la ha reinventado, la ha transformado en una ceremonia que insisten en compartir con los demás.

Más en La Nación

En Puerta Roja, Lavalle 3636 (4867-4689). Viernes, a las 23.

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