Walter Santa Ana: Krapp, la última cinta magnética

Dolorosas asociaciones de la memoria
El actor encarna a un hombre que se enfrenta a su pasado a través de la escucha de grabaciones hechas en distintos momentos de su vida. La obra de Samuel Beckett cuenta con la dirección de Juan Carlos Gené, quien tradujo el texto del francés.
El hombre desaliñado y envejecido que escucha en la soledad de su habitación la propia voz grabada en distintas etapas de su vida busca entre los casetes episodios que quizá lo hayan marcado. Como no le gusta lo que escucha, graba nuevas palabras que le nacen de un presente con más sombras que luces. El actor Walter Santa Ana es ese personaje que testimonia vivencias y anhelos en Krapp, la última cinta magnética, obra escrita en inglés y adaptada al francés en 1958 por el irlandés Samuel Beckett. El director, actor y dramaturgo Juan Carlos Gené, traductor además del texto en francés, dirige esta puesta que se estrena hoy en la sala Cunill Cabanellas del Teatro San Martín. Sobre esta pieza dramática en la que el límite entre lo real y fantasmagórico se borra, Santa Ana dialoga con Página/12 en su casa del barrio de Almagro: “Krapp no se soporta y uno no sabe si no soporta su voz o lo que pensaba años atrás. Digo ‘pensaba’ por utilizar un lenguaje corriente...”
–¿Acaso no se piensa?
–El pensamiento es motor, promueve, pero cuando uno dice “pienso” sigue un esquema recibido al nacer. Todo está pensado desde antes, incluido lo que uno elige. Nuestra elección es en realidad un “como si eligiéramos”. He tratado de profundizar en Beckett desde Krapp..., porque no soy un estudioso de su producción. Quien prefiera el insomnio en lugar del sueño debe leer esta obra. ¡Claro que ésta es una exageración de actor!
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