Osvaldo Terranova
Osvaldo Terranova, un gran actor
Mañana, domingo 4 de octubre, se cumplirán 25 años de la repentina muerte de Osvaldo Terranova. Un gran actor de verdad, capaz de expresar la inocencia más cristalina y de sugerir, a la vez, la oculta veta canallesca del mismo presunto inocente. Así se lo vio en uno de los primeros films de Torre Nilsson, El secuestrador (1958), y ese personaje -un perverso, corrupto guardián de tumbas en un cementerio- le marcó un destino en la pantalla. Aunque le tocase interpretar a un hombre bondadoso y gentil, Terranova, entre los muchos matices de su voz y su máscara, tan flexibles ambas, deslizaba siempre la inquietante posibilidad de un Otro en la sombra. Lo que no le impedía divertirse y divertirnos cuando hacía comedia, con agudo sentido del timing : el don innato -imposible de aprender, porque no se lo puede enseñar- de calcular el tiempo exacto en que hará efecto un gesto, o una réplica.
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