Raíces
Marta Bianchi se luce en una puesta costumbrista
Escrita medio siglo atrás, los años han mellado el impacto socio-político que la trilogía de Wesker (Londres, 1932) - Sopa de pollo con cebada , esta Raíces y Hablo de Jerusalén - tuvo en su momento. El autor, hoy ennoblecido por la reina Isabel II, fue considerado el representante más notorio de lo que la crítica denominó kitchensink drama , esto es, "drama de la pileta de la cocina", en alusión a su problemática, referida a la baja clase media en la Gran Bretaña de la inmediata posguerra. De la misma generación de John Osborne, Harold Pinter, Edward Bond, Tom Stoppard, Sheilagh Delaney y otros, mientras muchos de ellos evolucionaron hacia formas de expresión más libres e imaginativas, Wesker fue obstinadamente fiel al realismo social, tal como lo entendía la izquierda de entonces.
Más en La Nación
Comentarios