Javier Margulis: Mirlitón

Cualquiera puede hacer un instrumento
Para celebrar su vigésimo quinto aniversario, “los Luthiers para chicos” decidieron actuar además de tocar, por lo que convocaron al director para montar la obra. En ella conviven la chacarera, el rock, el son, la baguala y los ritmos africanos.
Los Musiqueros cumplen 25 años sobre los escenarios y, para festejarlo, decidieron cambiar de formato: los Luthiers de la música para toda la familia habían hecho siempre el típico recital, pero ahora además decidieron actuar. Y para elaborar la obra convocaron a Javier Margulis, que –a partir de los temas que el grupo quería tocar– escribió Mirlitón. “A mí no me importa tanto la historia que se cuenta, esa narración lineal típica del teatro. Me interesa más que ocurran cosas que te entretengan y que haya una idea más conceptual de la obra”, explica Margulis a Página/12. “La idea de que la música se puede hacer con cualquier cosa fue trasladada al teatro, porque la escena donde ocurre el espectáculo es un teatro lleno de los elementos que hay de otras obras. Entonces, el espectáculo ocurre entre bastidores de otros espectáculos que, cuando la luz los une, se convierten en distintos escenarios”, cuenta sobre el espectáculo que se presenta los fines de semana a las 16 en el Teatro Cervantes (Libertad 815).
Desde sus orígenes, el grupo creó sus instrumentos: la investigación de sonoridades y los mecanismos por los cuales funcionan fueron base de su trabajo artístico. Pero, para Margulis, hay diferencias entre Les Luthiers y Los Musiqueros, aunque el punto de partida del trabajo sea similar. “Les Luthiers tiene una propuesta humorística por sobre la de producir los instrumentos; la de Los Musiqueros es que con cualquier cosa se puede fabricar un instrumento. Y que cualquiera puede hacerlo”, y ejemplifica: “Con medio mate, un piolín y una cucharita de helado, suena como las castañuelas; o un tubo de PVC cortado en ángulo y un cuellito de globo y hacen un saxo. Con esto Los Musiqueros dicen que la música está en todas partes, y que con cualquier cosa se puede hacer música. Y esto está como leit motiv del espectáculo.” Por eso, Margulis intentó, desde la escritura y la dirección, mantener esa idea para el “hecho teatral”: “De lo que se trata es de utilizarlo de manera parecida al armado de los instrumentos. Se puede hacer teatro o armar un instrumento musical con muy poco. Esa es la idea”, cuenta.
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