El desarrollo de la sociedad venidera


Nuevas escenas de la vida conyugal

En esta adaptación de "Casa de muñecas", de Ibsen, se destaca la labor del elenco, encabezado por Carlos Portaluppi y María Figueras.

En El desarrollo de la sociedad venidera, Daniel Veronese inicia su abordaje a Henrik Ibsen con la adaptación de Casa de muñecas. Referente esencial del drama moderno, el autor noruego dialogó tangencialmente con Chéjov, aguas donde Veronese sumergió su búsqueda por una particular forma teatral plasmadas en Un hombre que se ahoga y Espía a una mujer que se mata, versiones de Tres hermanas y Tío Vania.

A diferencia de Chéjov, Ibsen instala la intimidad de sus personajes en diálogo con la época donde transcurre su devenir. Y esta es una de las restricciones que propone sortear El desarrollo...: ¿cómo vigorizar la perspectiva de Nora, su potente resonancia luego de abandonar hijos y hogar, frente a un espectador contemporáneo? Pero Nora es un elemento fulgurante más allá, incluso, de la puesta de Veronese que la ubica en la actualidad de la clase media.

De hecho, el primer texto de la obra es una apostilla -licencia del director- en boca de Berta (Ana Garibaldi) acerca de personas que pueden faltarnos de un día para otro. Desaparecen, nos abandonan, dan un portazo. ¿Y después qué...? A su lado, Cristina (Mara Bestelli) en silencio. Ambas merodean la casa. Incluso, minutos antes, reciben al espectador cuando ingresa a la sala y cruza parte de la escenografía para ocupar su butaca.

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