Rubén Rada: El reino de Rada en 3D


Nota del 29 de julio

“Las canciones para niños perduran”

El músico uruguayo asegura que llegó al mundo infantil superando sus temores. Pero ahora ya se siente seguro en ese terreno. Lo prueba en El reino de Rada en 3D, un show “para toda la familia”. El Negro desmiente su retiro de los escenarios y anuncia nuevos discos.

Pelo mota en puntas, aritos con forma de guitarra, chaleco con prendedor de Stars Wars y zapatillas fucsia. Rubén Rada no pasa inadvertido. “¿Querés que me pare un poco el pelo? ¿Queda bien así como puntas?”, pregunta para la sesión de fotos. “Una vez fui a verlo a Edmundo Rivero con el pelo así, medio afro –recuerda en el mano a mano con Página/12–, y algunos del público me puteaban. Pero como Edmundo me conocía, cuando me vio me dio un abrazo y después me dedicó un par de canciones”, cuenta el uruguayo. A los 65 años, pero con una barba entrecana como única muestra del paso del tiempo, Rada sigue haciendo sobre el escenario lo que le gusta. Es un showman. Esta vez cruza el charco para presentar El reino de Rada en 3D (las tres dimensiones: alto, ancho y profundo; “en su caso, bastante profundo”, bromea en la obra), un espectáculo para toda la familia en el que se divierte trabajando para los más chiquitos y que se presenta desde mañana hasta el domingo a las 16.30 en La Trastienda (Balcarce 460).

Rada podría considerarse un músico de culto: de copiar a Jorge Negrete, Dean Martin, Nat King Cole o Frank Sinatra cuando de chico barría la sala del cine Première en Montevideo, formó parte de tres míticas bandas uruguayas como El Kinto, Opa y Tótem; vivió la época hippie argentina actuando en Hair en los ’70 y fue corista y compositor por encargo en México, donde luchaba para sobrevivir con su familia. Pero él asegura que llegó al mundo infantil superando sus temores. “Había un grupo en Uruguay que se llamaba Canciones Para no Dormir la Siesta, dirigido por Horacio Buscaglia, el padre de Martín. Y me decía ‘Negro, los chiquitos necesitan que vos les cantes’. Porque necesitaban una identidad, quería convencerme. Y yo les tenía terror a los niños, un miedo terrible. Porque me asusta que se queden secos, que no te miren o se pongan a gritar. Yo no sabía manejar eso... Pero al final agarré.”

Más en Página/12

Comentarios

Entradas populares de este blog

Andrea Gilmour

Raúl Baroni, Lorena Romanin y José Maldonado: Bernarda Alba al desnudo, Julieta y Julieta, y Estúpidamente Medea

Maruja Bustamante: Una forma más honesta