La pipa de la paz
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Una relación exasperante
Como lo hicieron en la televisión, Mabel Manzotti y Carlos Portaluppi son una madre y un hijo en conflicto permanente.
Madre e hijo.¿Qué relación puede ser más cercana y compleja? Para encarnar un vínculo tan especial, hacen falta actores con una química muy particular entre ellos. Mabel Manzotti y Carlos Portaluppi la tienen, de sobra. La dupla que brilló en la telenovela Vidas robadas (protagonizada por Facundo Arana el año pasado) como un hijo que ejercía de fiscal abrumado por su madre sobreprotectora, volvió a reunirse en el teatro y aprovechó lo bien que se entienden en escena para interpretar a otra madre y a otro hijo, esta vez en La pipa de la paz.
Escrita por Alicia Muñoz (la misma autora de Justo en lo mejor de mi vida) y dirigida por Guillermo Ghío, el dúo vuelve a sacarse chispas con una historia que provoca humor y ternura, sobre todo porque cualquier espectador puede ver rasgos propios en cualquiera de ellos.
Felisa, una madre posesiva y metida al extremo, llama a su hijo, Daniel, que vive en Nueva York (donde trabaja como diplomático en las Naciones Unidos) y casi lo conmina a que regrese a Buenos Aires por una supuesta situación límite.
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