Vladimir Kubicek y Jirí Srnec: Pequeño teatro de grandes milagros


“Al momento de crear miramos el mundo con ojos de niños”

En Pequeño teatro de grandes milagros, el espectáculo que presenta a partir de mañana en el IFT, la compañía checa no sólo echa a volar toda clase de objetos y personajes, sino sobre todo la imaginación que distingue a un grupo que brilla con luz (negra) propia.

¿Quién no fue niño alguna vez y se emocionó con la magia del Teatro Negro de Praga? Cada invierno, siempre llega a algún teatro local alguna compañía foránea para deslumbrar a los más chicos con un viejo y conocido truco, que sorprendió a la Argentina por primera vez hace cuatro décadas: el de los objetos fluorescentes flotando en un escenario negro, movidos por cuerpos invisibles gracias a la tecnología –hoy ingenuamente sencilla– de la luz ultravioleta. Pero el que acaba de llegar a Buenos Aires para ofrecer ocho funciones en el teatro IFT (desde mañana hasta el próximo inclusive, en Boulogne Sur Mer 549; los días de semana y el sábado a las 20 y los domingos a las 18.30) es el original Teatro Negro de Jirí Srnec. El mismo que volvió famoso a este género en el mundo entero, que deslumbró por primera vez con su técnica a toda Sudamérica en 1970 y que visitó la ciudad porteña por última vez en 2006 con su Pequeño teatro de grandes milagros. Esta vez regresa con esa misma obra con el objeto de brindar más funciones, emprender una gira por el interior del país e ilusionar a los nuevos bajitos que todavía no han visto jamás algo así.

La propuesta de Srnec es un homenaje a la fantasía: nueve sketches que versan sobre historias diferentes pondrán a volar por los aires a valijas, caballos, un taxi, pequeños calzones seguidos de la lavandera que los ha perdido y varios personajes –fotógrafo, prisionero, violinista, mago– de universos antagónicos. Reunidos con Página/12, los creadores y responsables de esta compañía están decididos a contar su larga historia, que comienza en 1961, cuando Srnec inventó la técnica del teatro negro. Si bien el director ya está mayor y por eso no viaja en los tours, a Buenos Aires han llegado Vladimir Kubicek, integrante del equipo desde hace cuatro décadas, y Jirí Srnec hijo, que ha mamado el teatro desde la cuna y que con veinticinco años dirige al grupo durante las giras. “Lo que nos hace diferentes de los otros teatros negros de Praga que nos han imitado es que nosotros siempre utilizamos la técnica no como un fin en sí mismo, sino para narrar una historia. Contamos con un gran creador, Jirí Srnec, que tiene la capacidad de emocionar a partir del movimiento de los objetos en el escenario. El se formó en distintas escuelas –música, teatro, artes plásticas– y eso se ve en lo que hace: son cuadros en movimiento. Eso es lo que marca la calidad del espectáculo”, aseguran.

–Cuando Jirí Srnec comenzó a realizar producciones de teatro negro en 1961, ¿se trataba de algo completamente nuevo, vanguardista para la época?

Vladimir Kubicek: –En realidad, Srnec estaba estudiando en la escuela de títeres cuando se le ocurrió la idea. Nunca se imaginó que estaba inventando algo nuevo para el mundo entero. Empezó con algunos objetos y unos pocos hombres vestidos de negro que, paradójicamente, no venían del teatro sino de las artes plásticas. Así empezó todo.

Jirí Srnec: –Nunca antes nadie había usado luz ultravioleta y objetos fluorescentes combinados de esta manera en el teatro; fue ésa la innovación que dio lugar a un género teatral nuevo.

Más en Página/12

La ficha
El arte transmitido por los genes
El elenco como pieza de relojería

Comentarios

Entradas populares de este blog

Andrea Gilmour

Raúl Baroni, Lorena Romanin y José Maldonado: Bernarda Alba al desnudo, Julieta y Julieta, y Estúpidamente Medea

Maruja Bustamante: Una forma más honesta