Cuando se apagan las luces

La mayoría de los teatros cerraron por diez días; hubo mucho menos público en los cines; la música aún debate su decisión y hasta la TV suspendió programas
Una de las frases predilectas de Carlos Rottemberg, dueño de la mayor cantidad de salas en el país y presidente de la Asociación Argentina de Empresarios Teatrales (Aadet), es "El teatro le hace bien a la gente". La decisión anunciada ayer de suspender toda la actividad de la escena comercial por 10 días -que se suma a cancelaciones, reprogramaciones y cambios en todos los órdenes del espectáculo local, de lo que se informa por separado- quizá tenga que ver con preservar ese fino vínculo. De hecho, cuando ayer, a las 15, los empresarios más importantes del país anunciaron la medida también señalaron que eso lo hacían a contramano de las indicaciones de las autoridades sanitarias de la ciudad de Buenos Aires y a pesar de no haber indicaciones unificadas entre las distintas provincias del país. A lo sumo, la única constante es la incertidumbre y la preocupación, tanto de actores como de espectadores.
Apenas tomó estado público el anuncio, el gobierno de la ciudad se plegó a la medida. "Lo fundamental en todo esto es llevar tranquilidad a la gente", apuntó Hernán Lombardi, ministro de Cultura de Buenos Aires.
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