Coquetos carnavales
Un perfil de la incertidumbre
Entre los temas que bordea la pieza que se dio a conocer de Luis Cano -fue escrita en 2000- trata el tema de las víctimas propiciatorias, lo que equivale a decir que el más débil, el que no logra resistir las consecuencias de aquello lo somete, o lo hostiga, a través de sus instituciones privadas y oficiales, es el que muere.
Sus protagonistas son doce hombres, que no se sabe bien en qué lugar se ubican, ni cuáles son sus profesiones. Sólo se los observa moverse, cuestionarse, golpearse, enfrentarse y aniquilarse en un espacio utópico, oscuro, que bien podría ser el sótano de una supuesta comunidad de mafiosos o de cualquier secta, que sólo nuclea hombres.
Estos de distintas edades, como en todo núcleo establecen sus alianzas, sus intrigas, sus venganzas y traiciones y ponen en práctica ciertas reglas que parecen desconocidas para el resto y que el secreto de cumplirlas o nó, sólo queda como un tesoro bien guardado entre sus oficiantes.
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