sábado 4 de julio de 2009

Alicia en el País de las Maravillas


Gran ritmo y llamativos recursos

En la puesta de Alicia en el País de las Maravillas, que dirige Zanca, predomina la diversión

La escena parte de la monotonía de la rutina del colegio. Uniformes grises, docente gritona, pose estática para la foto recordatoria en el patio rodeado de cemento. Pero con el refulgir del flash, se abre un nuevo espacio, en el que no sólo adquieren color las vestimentas, sino también los acontecimientos que se desarrollan en una nueva dimensión. El agujero en el árbol del texto original se abre en el frente de edificios tras el patio escolar y Alicia inicia la vertiginosa caída camino al País de las Maravillas.

La puesta en escena de Alicia Zanca del maravilloso relato de Lewis Carroll despliega recursos llamativos y un ritmo impactante en algunos de sus tramos, con un inteligente trastocamiento de las convenciones espaciales, gracias también a la escenografía de Alberto Negrín y la incorporación de elementos acrobáticos en el desplazamiento de los personajes. Así, Alicia cae en la conejera sin fin, se agranda y achica frente a la puerta que la llevará a nuevas aventuras, nada en sus propias lágrimas, se cruza con una desopilante oruga con aires de elevado sultán turco y con la arbitraria reina de corazones que desconoce su labilidad de naipe acartonado.

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Teatro Astral, Corrientes 1639. Sábados, a las 14.30 y a las 16.30, domingos a las 15 y a las 17. Entradas desde 50 pesos.

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