Premios María Guerrero

La gran noche de los teatreros
La puesta de Stefano, de Guillermo Cacace, fue la gran ganadora. Hubo reconocimiento especial a Mirtha Legrand, Griselda Gambaro y Agustín Alezzo.
Aunque las estatuillas tardaron en llegar –una circunstancia que, de todas maneras, no atrasó la ceremonia–, hubo fiesta sobre el escenario: la obra Stefano resultó la gran ganadora de la noche en la entrega de los premios María Guerrero, otorgados por la Asociación Amigos del Teatro Cervantes. La puesta del clásico de Discépolo se llevó los reconocimientos para el mejor director –Guillermo Cacace– y el mejor actor –Raúl Ramos–. En el resto de los rubros, dos de los premios coincidieron con los ACE: Beatriz Spelzini como mejor actriz por el unipersonal Rose y mejor escenografía/vestuario para Marcelo Valiente por El hombre inesperado.
Como mejor autor fue galardonado Claudio Tolcachir por Tercer Cuerpo. Como siempre, hubo premios Estímulo, que este año favorecieron al actor Leonardo Azamor (El alma de papá), al autor y director Marcelo Mininno (Lote 77), a la autora y directora Maruja Bustamante (Adela cazando patos) y la actriz Vanesa Butera (Hairspray). Más dos menciones honoríficas para La calle de los títeres y la Asociación Odontológica Argentina por la puesta de La Nona.
Más allá de este reconocimiento tradicional a lo que sucede año a año en las tablas nacionales, el María Guerrero distinguió también a dos grandes de la escena con premios a la trayectoria: para Agustín Alezzo, director y maestro de actores, y para Griselda Gambaro, autora central del teatro argentino contemporáneo, creadora de textos verdaderamente clásicos como La malasangre y La persistencia.
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