Mondongo para Manuel y "Manuel Belgrano, ensayo ¡g eneral!"
La historia, contada para chicos
Son interesantes las dos obras del elenco de Museo del Viajero, sobre el general Manuel Belgrano
El escenario recrea la calle porteña sobre la que se ubica la Fonda de la Catalana, cuyos platos eran requeridos por los patriotas de 1810, entre ellos Manuel Belgrano. Los esbozos de ventanas permiten asomarse a diversos personajes, que se cruzan en diálogo con los vendedores ambulantes que aportan los ingredientes para el mondongo que pidió el creador de la Bandera. Los ritmos de candombe, zamba y chacarera -que en algún pasaje requieren un ajuste vocal para sonar en pleno- ayudan a acelerar la preparación de la vianda.
La vida cotidiana con sus modos y herramientas se entreveran con el debate de las ideas revolucionarias. La perspectiva histórica está dada por los comentarios del director de museo que presenta la historia y, más aún, por la visión entre ingenua y desprejuiciada de sus asistentes, que representan en buena medida mirada infantil y su espíritu lúdico.
Telón. Segunda obra.
Nuevamente, el personal del museo sale a escena para ensayar un acto conmemorativo de Belgrano. Contra la opinión del acartonado director se impone una puesta en escena titiritesca pergeñada por sus asistentes, no siempre muy estrictos en el rigor histórico y la prosecución del ceremonial, según su jefe, pero que logran con su desparpajo entusiasmar no sólo al público, sino al mismísimo busto del prócer.
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